Hasta la Victoria, Comandante Ramiro Valdés: un saludo revolucionario continuando el desafío de Cuba: resistir, transformar, construir el socialismo de la prosperidad con justicia y equidad (Editorial de Luciano Vasapollo)


La desaparición en estos días del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez representa una profunda pérdida para Cuba y para todos aquellos que continúan viendo en la experiencia revolucionaria de la isla uno de los procesos de emancipación más importantes del siglo XX y de nuestro tiempo.

Las palabras con las que el presidente Miguel Díaz-Canel recordó a Ramiro devuelven el significado de una vida enteramente dedicada a la causa revolucionaria: un hombre que atravesó todas las etapas decisivas de la historia cubana, desde el asalto al Cuartel Moncada en 1953 hasta los últimos días de su existencia, siempre fiel a Fidel Castro, a Raúl Castro, a sus compañeros de lucha y al programa que dio origen a la Revolución.

Ramiro Valdés pertenecía a aquella generación de revolucionarios que no consideraba el socialismo una fórmula abstracta, sino una práctica cotidiana de dedicación al pueblo, de disciplina política y de defensa de la soberanía nacional. Su legado no pertenece únicamente a la memoria histórica de Cuba: habla directamente de los desafíos que la isla enfrenta hoy.

En este sentido cobran una extraordinaria actualidad las palabras de José Martí: «Ser bueno es el único modo de ser feliz. Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en la naturaleza humana común, es necesario ser próspero para ser bueno».

La cuestión de la prosperidad representa hoy uno de los nudos centrales de la construcción socialista cubana. Prosperidad no significa acumulación privada de riqueza ni adhesión a las lógicas del capitalismo global. Significa, por el contrario, crear las condiciones materiales para que cada ciudadano pueda vivir con dignidad dentro de un sistema basado en la justicia social, la igualdad y la participación colectiva.

Pero la prosperidad de Cuba encuentra un obstáculo gigantesco y estructural: el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. Desde hace más de sesenta años, el bloqueo constituye un instrumento de guerra económica que limita las inversiones, obstaculiza el comercio internacional y afecta el acceso a tecnologías, medicamentos, fuentes energéticas y transacciones financieras.

Es imposible comprender las dificultades de la economía cubana sin partir de esta realidad. El levantamiento inmediato del bloqueo representa una condición imprescindible para permitir que el pueblo cubano desarrolle plenamente sus potencialidades económicas y sociales.

Sin embargo, incluso dentro de este contexto extremadamente difícil, Cuba continúa elaborando su propia estrategia de desarrollo. Las transformaciones económicas iniciadas en los últimos años no representan una conversión al capitalismo ni una deriva socialdemócrata. Por el contrario, constituyen un intento de actualizar el modelo socialista manteniendo intactos sus principios fundamentales.

Se trata de una distinción decisiva.

La introducción de nuevos actores económicos, la diversificación de las formas empresariales, el fortalecimiento de las economías locales y familiares, la apertura selectiva a las inversiones y la innovación de los mecanismos productivos no modifican la naturaleza del proyecto revolucionario. Estas herramientas son concebidas como medios para aumentar la capacidad productiva del país y mejorar el bienestar colectivo, no para favorecer procesos de acumulación privada capaces de generar nuevas desigualdades estructurales.

La diferencia respecto a los modelos capitalistas sigue siendo sustancial.

En el capitalismo, el desarrollo económico está subordinado al beneficio. En el socialismo cubano, en cambio, el desarrollo debe orientarse a la redistribución de la riqueza, a la protección de los sectores más vulnerables, a la defensa de los servicios públicos universales y a la preservación de la educación, la salud y la seguridad social.

La planificación económica continúa representando, por tanto, una herramienta central. No una planificación rígida y burocrática, sino una planificación capaz de articularse entre el nivel nacional y el territorial, entre la centralización estratégica y la descentralización operativa, valorizando las especificidades de las comunidades locales y promoviendo formas de desarrollo ecosocialmente compatibles.

La centralidad del Estado y del Partido Comunista de Cuba sigue siendo además el eje de todo el proceso. La dirección política del país continúa estando confiada al Partido, no como una simple estructura administrativa, sino como instrumento de conducción estratégica de la transición socialista, en estrecha relación con las organizaciones populares, los trabajadores y los movimientos de masas.

Esta elección no nace de una lógica de conservación del poder, sino de la convicción de que la soberanía nacional y la justicia social solo pueden defenderse mediante una fuerte participación colectiva y una dirección política capaz de resistir las presiones del mercado global y del imperialismo.

Por lo demás, dos visiones del mundo se enfrentan con creciente dureza en nuestro tiempo.

Por un lado está la internacional de la guerra, del beneficio, de la financiarización y de las nuevas formas de dominación. Por otro lado está la internacional de la solidaridad, de la cooperación entre los pueblos, de la paz y de la construcción de un orden internacional basado en la dignidad humana.

Cuba continúa situándose en este segundo campo.

Lo hace mientras atraviesa una de las etapas más difíciles de su historia reciente, agravada por las tensiones geopolíticas globales, las consecuencias de las crisis económicas internacionales y la permanencia de un asedio económico que busca provocar desconfianza, desaliento y desestabilización.

Y, sin embargo, el gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel continúa reivindicando el diálogo, la paz, el derecho a la autodeterminación y la búsqueda de soluciones que permitan mejorar las condiciones de vida de la población sin renunciar a los principios fundacionales de la Revolución.

La lección de Ramiro Valdés pertenece precisamente a esta perspectiva. Su vida demuestra que resistir no significa inmovilismo; significa, por el contrario, saber defender los principios esenciales adaptando los instrumentos y las políticas a las nuevas condiciones históricas.

Hay momentos en la historia en los que ya no es posible permanecer neutrales. Momentos en los que la elección afecta al sentido mismo de la construcción de una humanidad justa, pacífica y libre. Las agresiones imperialistas contra Cuba, como contra muchos otros pueblos del mundo, adquieren hoy dimensiones que corren el riesgo de transformarse en verdaderas tragedias humanitarias.

Frente a estos desafíos, la isla continúa buscando un camino difícil pero coherente: el de un socialismo renovado, modernizado y participativo, capaz de conjugar desarrollo económico, justicia redistributiva, sostenibilidad ambiental y soberanía nacional.

Esta es, probablemente, la herencia más auténtica dejada por Ramiro Valdés: la convicción de que la Revolución no es un monumento del pasado, sino un proceso vivo que continúa interpelando al presente e indicando una posible alternativa para el futuro de la humanidad.

Luciano Vasapollo

En la foto: el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, una de las figuras más importantes y fundacionales de la lucha de liberación cubana, fallecido el domingo 21 de junio en la nación caribeña. La pérdida de este histórico combatiente ha generado un profundo dolor en las instituciones del Estado y entre el pueblo cubano, donde es venerado como un símbolo inquebrantable de soberanía.

La vida de Valdés Menéndez estuvo marcada desde su juventud por un compromiso absoluto con las reivindicaciones de justicia social del Programa del Moncada. El estratega fue un miembro activo del grupo de vanguardia que inició la insurrección armada contra la dictadura proimperialista de Fulgencio Batista en la década de 1950, defendiendo la autodeterminación popular hasta su último aliento.


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